Relaciones virtuales o relaciones reales. A fines de siglo

Por Bibiana Apolonia Del Brutto

Navegar a fines de siglo se ha convertido en una práctica social a la que neófitos de diferentes condiciones y edades desean acceder y en la que expertos de variadas latitudes incorporaron a sus espacios y cuerpos. Tomado como un efecto de la globalización en las relaciones humanas, como un impacto divisionista de la redistribución de privilegios, de riquezas y de pobrezas, recursos y desposesiones, poder e impotencia, las libertades de elección para los que acceden a la red global abrieron puertas diferentes. Para algunos es un júbilo que permite la base tecnológica hacia una igualdad inminente, para otros en cambio es un muro al que muchas personas dejarán de acceder. Para varios estudiosos del tema, la globalización y las tecnologías son una manera en que los extremadamente ricos ganen dinero de forma más rápida mientras que los pobres no se ven afectados por ella ya que quedan excluidos de sus beneficios ya que no accederán a la instauración del mercado mundial a través de los mensajes de los medios.

Mientras estas disyuntivas se plantean en debates, la cantidad de usuarios que accede a la internet se multiplica día a día, especialmente entre los sectores medios de las grandes metrópolis. Justamente el acceso a distintas redes informáticas, la internet especialmente, trae aparejada un cambio en las vidas privadas de las relaciones sociales. A una creciente des territorialización de las comunidades por la modificación de las costumbres se le añade hacia el siglo XXI un nuevo paradigma de las relaciones interpersonales que acarrean nuevas formas de utilización de los lenguajes. A esta dinámica considerada como “virtual” o “artificial” que en los espacios latinos parecen pertenecer a las poblaciones jóvenes, se agregan constantemente otras generaciones que comienzan a compartir los espacios telemáticos como formas de relación social para diferentes motivos.

El trabajo tenderá a reflexionar sobre los cambios en los espacios interiores de las vidas privadas del mundo latino, especialmente la Argentina, en los lenguajes que derivan de las formas de las relaciones sociales, efímeras, sometidos a la velocidad, al anonimato, a una intimidad y a direccionalidades con propósitos múltiples. Los ejemplos más conocidos son los chats, que suelen aparecer como importantes vías de comunicación social, pero también las formas de maile@r que ponen en conexión redes sociales, redes afectivas, laborales y de otros de intercambios.

Estas “interacividades” presentan la disyuntiva de convertirse en sociedades cerradas, dirigidas por grupos que pretenden detentar poder o serán formas de sociedades abiertas, en las que hay amplias decisiones personales sometidas al debate y a las controversias, que a la vez ponen en contacto a personas de distintas nacionalidades en tiempo real y que de construyen personalidades en nuevas relaciones sociales.