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INTRODUCCION
Pretender una mirada crítica (y pertinente) de este universo técnico y humano que es Internet, quizás sea una ingenuidad, o una tarea para la que difícilmente podríamos prepararnos. A esta altura, Internet parece ese inmenso mapa que construyen los personajes borgeanos y que finalmente termina siendo igual de inmenso y complejo que la realidad que quiso graficar.
¿No sería acaso Internet, un doble del mundo, con sus aciertos y sus miserias? Podemos decir, en todo caso, que Internet, junto a todo lo que nos deslumbra, es también soporte de las "miserias de los aciertos", y que, como toda obra humana condensa pasado, tradición y una determinada carga de valores, que la empujan, no en todas ni en cualquiera, sino en determinadas direcciones posibles.
Dada la euforia y confianza en las posibilidades democratizantes de Internet, quisimos enfocar la Red, no sólo como técnica y comunicación, sino también como producto histórico y soporte -por lo tanto-, de las contradicciones modernas y posmodernas de la sociedad, y realizar una reflexión lo más filosófica posible, con ayuda de algunas ideas sobre distintos factores que consideramos determinantes de esa historia.
Decimos Internet como producto de contradicciones, y hasta allí no decimos nada nuevo ya que hasta el más elemental de los análisis sociológicos ha incorporado esta noción basada en tesis y antitesis de la dialéctica (fundamentalmente Hegeliana), y tan es así que el "pensamiento común" de hoy en día también tiene una lógica subyacente que acepta naturalmente la contradicción como motor de los fenómenos humanos. Pero enmarcados estos opuestos en el escenario de la cultura moderna y posmoderna, quizás sea necesario aclarar cuáles serían los paradigmas más generales que, de estos tiempos, tenemos en cuenta para hablar de Internet como producto de las contradicciones moderna y posmodernas.
Internet se inscribe bajo dos de las ideas modernas por excelencia: la del conocimiento científico y técnico y la del ideal democrático como forma política de convivencia social. Estas, como dos tesis fundamentales de la modernidad, refuerzan y conviven con algunas formas contradictorias cada vez más visibles: los graves problemas naturales y sociales causados por la técnica y por los mismos postulados científicos que cada día revelan un nuevo y amenazante sentido en cuanto a bienestar humano se refiere (bienestar que es supuesto básico para la profundización de lo técnico). Por su parte, las virtudes democráticas se ven limitadas por el manejo masivo y arbitrario de esa voluntad general a las cuales se supone debe servir la democracia como base de desarrollo. Este marco general, y lógicamente frustrante, es norma en las sociedades actuales. Sin embargo esas "parejas" (esas tesis-antitesis) han dado lugar ya a una nueva realidad, la que llamamos posmoderna, y cuyos rasgos más fuertes pasarían por otros ejes. En el ámbito científico han surgido teorías que ponen en tela de juicio principios hasta ahora considerados incuestionables y en torno a los cuales se desarrolló el crecimiento de las técnicas al servicio del hombre. Tan críticos como estos, el imaginario social está definitivamente teñido por ideas anticientíficas, ideas que promulgan que los sentimientos o la intuición son el camino adecuado para los saberes humanos. Estas posturas, que hace dos décadas eran una contradicción más o menos subterránea, circulan ahora por sólidos ámbitos que las legitiman y provocan a su vez un sinnúmero de fragmentos.
Entonces Internet también es producto de esta esencial contradicción posmoderna: el fragmento y la globalización, la desolación de la incomunicación y la hipercomunicación cibernética. Surge la necesidad y búsqueda de ideales unitarios basados en nuevas ideas. Pero ¿cuáles?
Creemos que Internet no es reflejo del mundo en su totalidad, sino de un mundo signado por una racionalidad, y no la racionalidad que indagaría acerca de los beneficios para la vida humana en general, sino la racionalidad que se aboca a la producción, la economía, la eficiencia.
Es tentador aceptar que Internet es "todo lo que hay" a causa de reducciones, quizás, inevitables: el mundo es aquello que tiene suceso en el mercado, el mundo es lo que veo por las vidrieras, lo que veo por Internet, lo que veo en las películas, no es solamente lo que veo por la televisión, sino, fundamentalmente, cómo la TV me enseña a mirar; el mundo es lo que me constriñe cotidianamente a ser lo que soy y no otra cosa (y esto sí es cierto). Cómo no sentir que el universo está allí para ser explorado con el mouse como timón y las coordenadas necesarias, si todos los rumbos son posibles.
Puedo incluso transponer las fronteras del planeta y ver las estrellas; si quiero dar con el Dalai Lama: trcounu.t.in, si soy fanática de los Rollings Stones, para 60 vívidas imágenes de la disección del sapo...y novedades sobre astronautas, o fragmentos de la película El rey león etc., etc., etc., etc., etc., y etcétera ad infinitum.
Sin embargo, la inclusión en la Red de expresiones que se pueden considerar alejadas del mundo mediatizado y del consumo masivo, (y que de ninguna manera se pueden considerar "apenas unas pocas", ya que en Internet todo está multiplicado casi de manera exponencial), es una de las razones por la cuales no se puede pronosticar simple o fehacientemente el futuro de Internet, en lo que a cambios sociales se refiere.
Tenemos un lugar, justamente en Internet, y hemos tenido un tiempo de investigación. Sin embargo este trabajo no tiene como conclusión ningún pronóstico determinado, debido en parte al carácter especulativo de todo pensamiento filosófico, que es el tipo de indagación que nos interesa, más alla de la suma de datos y comentarios que reunimos acerca de la red.
¿Lleva o no, Internet, en su seno algún cambio, alguna respuesta para esas preguntas y angustias que recorren el fin de siglo?, ¿puede esa estructura, en tanto concentración de milenarios saberes y técnicas, acercarnos a las respuestas que ya no podemos dar los hombres con nuestras palabras? Esa es justamente la pregunta abierta para todos los que, fascinados o preocupados, miran la velocidad con la que se "reproduce" Internet, entendiendo que su existencia tiene y tendrá gran gravitación en la vida humana: ¿Qué cambios humanos provoca esta nueva forma de producir, difundir y compartir conocimientos?, ¿Qué lugar ocupa el conocimiento aquí?, ¿acaso lo compartido no tiene diferencia, en su gran mayoría, con los intercambios culturales más comunes en EEUU?, es decir, ¿Podrá ser Internet entretenimiento pasatista, cosificante y a la vez interacción humana creativa, genuina?
Los análisis pertinentes para estas preguntas, ¿debemos buscarlos desde la filosofía?, ¿o más acertado sería encontrar la conexión entre tecnologías y pensamiento humano? ¿acaso siguiendo un razonamiento materialista, las claves estarían en el propio modo de producción material ... de la sociedad, pero también de la producción propia de la red, que "diseminaría" la producción anónima , la distribución y acceso cada vez más generalizado y a costos decrecientes, inaugurando Internet la evidencia de las contradicciones de una producción signada por la propiedad privada, el mercado y la distribución desigual?
En este trabajo no se contesta directa ni ordenadamente a estas preguntas. En realidad quisiéramos que, al menos, el planteo de las preguntas se justificara, a partir de los diferentes enfoques dados y que este informe invite a una actitud crítica.
Si bien hemos hecho un recorrido por diferentes cuestiones de la red, el mismo pretendió reflejar la complejidad de aspectos desde los cuales se podría analizar Internet para acercarnos a una pregunta o hipótesis que nos interesa:
¿el mundo social y cultural humano es, según Hegel, la construcción hecha a partir de nuestras ideas, la permanente materialización del espíritu a través de la razón, una espiral dialéctica, en ascenso, un contra punto materia-espíritu mediado por la razón?, o por el contrario, según la tesis marxista, nuestros pensamientos e ideas del mundo, ¿son el producto de las condiciones materiales en las que estamos insertos?
También para el materialismo hay un movimiento dialéctico de interrelación, pero en una relación condicionada, no por la razón y el espíritu, sino por la realidad material.
Con el aporte de la tesis planteada inicialmente por Feuerbach, el materialismo es insertado definitivamente en la historia de las ideologías y del pensamiento por Marx.
Creemos que la indagación respecto a Internet es un buen pretexto para plantear una vez más algunos fundamentos o propuestas de Karl Marx respecto a la importancia del modo en que producimos los humanos como base de, entre otras cosas, las ideas y reglas con las que convivimos.
Cotidianamente asistimos a la paradoja de un mundo que se queja de "materialismo", de "superficial", de "consumista", a la vez que ese mismo mundo oculta más y más, cualquier camino de entender esa "materialidad", o de controlar el peso que la misma pueda tener en nuestro modo de ver y sentir.
Pero insistimos que más que buscar la confirmación de una u otra verdad, nos guía el espíritu crítico, y si adherimos a la vertiente de pensamiento materialista, no es sólo por convicciones de tipo ideológicas, sino también por que esa corriente del pensamiento ha resultado, a lo largo del siglo XX, mucho más fructífera para el cuestionamiento de los diferentes "statu quo" que se vienen imponiendo.
Esperamos que la reunión heterogénea de datos, opiniones y, de manera tentativa, el agregado de algunas especulaciones reflexivas, no hayan resultado en una visión amorfa o muy repetida.
Luego de la introducción conviene hacer saber que en el presente trabajo tratamos con dos tipos de informaciones diferentes. Por un lado bajo los subtítulos de:
OPINIONES, HECHOS, CIRCULACION DE IDEAS y PRODUCCIÓN, se ha recopilado una serie de datos, opiniones y situaciones creadas por o en Internet. Algunas de estas opiniones o datos pueden tener un carácter especulativo o filosófico, pero se presentan aquí, no para discutir su contenido, sino para que se tenga una idea de la heterogeneidad que reina en la red y de la heterogeneidad social que ella provoca, sea a nivel jurídico, económico, social, de pensamientos, etc.
Por otro lado, en un segundo tipo de enfoque, bajo los ítems UN POCO DE FILOSOFIA, ENTRE LA FILOSOFIA Y LO COTIDIANO: EL ESTADO y CONCLUSIONES, se intenta una justificación de la visión materialista y dialéctica de la vida social humana, considerándola una fuente de respuestas para los viejos problemas y me atrevo a proponer ese "abordaje" (la adhesión al paradigma materialista dialéctico), como una salida posible a la contundente chatura del nuevo orden mundial. Este enfoque no es ni pretende ser sistemático (obligación que elude para descender a un saber menos valioso que el filosófico), y tiene un estilo más bien ensayístico. Se trata de apenas unos pincelazos acerca de las diferencias políticas y concretas que devienen de la postura materialista dialéctica ante la historia (si es que yo puedo trepar a esa condición), más una serie de especulaciones que, sin dudas, no se pueden clasificar junto a lo filosófico, pero que constituyen mis preocupaciones en ese sentido.
Sobre la primera parte, (Opiniones, Hechos ... Producción) creímos necesario esta especie de "reunión" (de un carácter cuasi periodístico) para tener una somera idea de las complejidades y alcances de la red mundial. Pretendimos así ratificar lo que seguramente no escapa a cualquier persona más o menos curiosa y/o informada: Internet es un ámbito que repite las complejidades e interrelaciones humanas, más el plus de una técnica que produce una comunicación, por ahora, sui generis.
Pero a pesar de la extensa publicidad que suelen tener los avatares de la red, permanentemente me encuentro con personas que quieren saber qué es y de qué se trata Internet, muchas de ellas incluso pertenecientes al mundo de la informática y aún rezagados en la posibilidad de estar "colgados", sin descontar que muchos aficionados de la red no conocen muy bien cuáles son sus posibilidades o maneras de inserción social, etc.
Otros trabajos realizados en este seminario (otras ponencias de esta página) se refieren a distintas temáticas de la Red y recomendamos su lectura a todos aquellos que quieran saber más acerca de qué es Internet en diferentes aspectos. (1)
Es decir que fundada y puesta en funcionamiento cuando ya gran parte de la sociedad occidental está "computarizada", "conectada" e hipercomunicada, Internet es objeto de todo tipo de opiniones en todos los campos sociales sobresalientes: comercial, privado, filosófico, científico, campo civil o el estatal, jurídico o artístico ... a todos atañe, a todos interesa, tarde o temprano, a todos va alcanzando.
Por supuesto que además de opinones, Internet es permanete escenario y causa de innumerables hechos: promulgación de leyes, propagación de saberes varios, nuevas formas de comercialización, inéditos intentos artísticos, una cierta e imprecisa deformación, degradación y reformulación del idioma, lugar de discusión de variadísimas temáticas específicas, etc. etc.
Si bien podemos decir que la gran revolución comunicativa del siglo la realizó la televisión, la misma fue ocupando espacios a la par de muchos otros procesos (legales, técnicos, culturales) que se fueron "templando" bajo su presencia. La aparición de la TV fue asombrosa, pero según los cánones de hoy, podríamos decir que su tiempo fue progresivo y "manejable", en contra de la velocidad de propagación de la red.
También debemos ver la gran diferencia que, a favor de Internet, implica la "voz" del ciudadano, del hombre común o anónimo, es decir la diferencia entre el carácter unidireccional de la TV y el multidimensional de la red que posibilita el mensaje individual a otros individuos, y no sólo comerciales a millones de personas al mismo tiempo, como ha sido el caso de los medios de comunicación masiva hasta la fecha. Por otro lado la universalidad de Internet difiere de la televisión que varía de país en país, en regiones y zonas dentro de un mismo país, a la vez que coloca al espectador en una actitud irremediablemente pasiva.
En cambio Internet es la misma para cualquiera que se asome a sus mares y horizontes, y necesariamente hay un mínimo de "actividad" personal por parte del usuario.
El origen científico y militar de la red y cómo gravita esto en su conformación, son cuestiones que tienen su propio campo de discusión, y seguramente, (entre otras cosas, si la ciencia y los científicos no están tan pragmatizados como algunos temen) tengan su importancia a la hora en que TV e Internet sean un inmenso y único corazón cibernético que palpite en cada hogar del primer mundo (¿o de todo el mundo?), momento no tan lejano, en el que será difícil separar una de otra, saber dónde empieza la televisión y dónde internet y momento en el que cada persona podrá elegir un "bocadillo" de entre millones de ofertas.
Es cierto que la aparición de la Televisión fue recibida con fuertes críticas, (como las ya clásicas de T. Adorno por ejemplo), pero también es cierto que las mismas no impidieron a la televisión convertirse en una especie de amo y señor de la vida cotidiana de millones de personas y que esta experiencia social "previa", resulta una advertencia en cuanto a la energía o firmeza que debemos emplear para que Internet no se convierta en otra herramienta eficaz y ubicua a favor de la alienación humana.
Resumiendo, me parece necesario un pantallazo general de las cuestiones que hoy (en Internet no se puede decir mañana) suceden y se discuten en la "red de redes", para lograr que el ensayo que finalmente desarrollamos en los dos últimos puntos (Un poco de filosofía y Conclusiones) tenga una referencia concreta en la diversidad presentada en la primera parte de este trabajo.
Desde distintas posturas, las opiniones obligadas a la hora de hablar de Internet, pasan por los problemas de la sobreabundancia de datos y la posibilidad humana de aprovecharlos, el impacto de la capaciadad de la red sobre el trabajo de miles de personas basado en el "viejo" sistema de información, el abanico de ofertas a la hora del consumo, el manejo de la información y su llegada a los niños, como así también hay encontradas opiniones sobre el cambio en nuestra concepción del tiempo y del espacio a partir de las nuevas coordenadas de Internet. El peso del modelo americano en la vida de todos los usuarios, y aún entre quienes no lo son pero que están siendo permanentemente influidos por "el sueño americano", es otro de los temas que suscitan interés entre los intelectuales que se ocupan de lo social. En lo que se refiere a los cambios que se dan en la vida de la gente que vive en los países desarrollados, es fácil advertir que todos los aspectos de la vida cotidiana y la convivencia se ven afectados.
La tradición y los valores que determinan que Internet sea lo que es (en cuanto al carácter y masa de la información que circula), debe estar ligada a las tradiciones y valores de esa sociedad que puso la red en marcha: EEUU, y a partir de una iniciativa e investigaciones en el sector militar. Este proceso se dio en el marco del crecimiento de los Estados, junto al incremento de la investigación científico militar, luego de la segunda guerra mundial. Por otro lado esto queda más claro si sabemos que más del 50% de los usuarios de Internet son estadounidenses.(2)
Nicholas Negroponte (del Massachusetts Institute of Technology, MIT) vaticina: "en pocos años, al regresar a casa, la TV nos dirá: hoy revisé 10.000 horas de programación y le preparé veinte minutos con las cosas que Ud. prefiere.
Pero también por las autopistas informáticas correrán los films a la carta, la realidad virtual, los videojuegos, y hasta los films interactivos en los que, con joystick o telecomando, uno podrá modificar la trama y hacer que los ídolos mueran o se salven.
Cuando pasó por Bs.As. Umberto Ecco contó que cierta vez, cuando preparaba una conferencia sobre la historia de Jerusalén, se le ocurrió buscar en un CD-Rom con las obras completas de Santo Tomás de Aquino, cuántas referencias había a la ciudad Santa: encontró más de 30.000, ergo, escribió su charla de memoria.
En su Best seller "Megatendencias", John Naisbitt había previsto también que uno de los problemas de fin de siglo iba a ser cómo enfrentar y digerir el exceso de información sin quedar aplastado. Los bancos de datos harán que cada vez tengan más importancia los software inteligentes, que den con lo que uno desea sin obligarlo a leer toneladas de más. Hoy en Europa el concepto de biblioteca ha sido reemplazado por el de Medioteca, y en los estantes hay libros pero también Videos, CD y acceso a bancos de datos.
Teletrabajo, Interactividad, Mediatecas, Fibra óptica, 500 canales de televisión, Diarios on line: la vida cotidiana cambia totalmente y seguramente los conceptos básicos sobre los que hemos levantado nuestras "convicciones" y nuestras genralizaciones más comunes, están siendo reemplazadas por otros. Pero no cambian sólo los conceptos, sino también las realidades: por ejemplo, el uso de Internet en todo el mundo plantea una grave amenaza para miles de puestos de trabajo, sean en el primer mundo o en los otros mundos.
Según Andrew Groves, presidente y director ejecutivo de Intel (líder mundial del suministro de microprocesadores), Internet está eliminando a la persona que sirve en el enlace de numerosas transacciones. En vez de utilizar el nro. 800 (número gratuito de información por teléfono) el consumidor buscará en su base de datos, obtendrá la información y emitirá las órdenes, realizará todo tipo de gestiones (operaciones bancarias, reserva de viajes, hoteles, compras de automovil o cualquier otra transacción que desee). Groves nos dice: "si yo trabajase en alguna de esas industrias, o si fuese un empleado que se gana la vida en esos trabajos, vería a Internet como una marejada que amenaza con llevarme por delante, estaría corriendo lo más rápidamente posible, rehaciendo todos mis sistemas de reserva, sistema de órdenes, archivos de clientes, para que cientos de ellos pudieran acceder a mi negocio con sus computadoras".(3)
En lo que a opiniones se refiere, no podemos obviar la posición de un norteamericano que está desde hace muchos años en la vanguardia informática mundial y que ha sido uno de los protagonistas sobresalientes de esta era cibernética:
Nicholas Negroponte es el "cerebro" del Media Lab (laboratorio de medios) del Masachusetts technology Institute, y en una entrevista hecha por Thomas A. Bass, de la revista Wired, aclara de entrada, a modo de manifiesto: "El MIT tiene una regla: su irrenunciable derecho de libertad académica".
Respecto a la popularidad de Internet dice: "la rapidez nos sorprendió a todos. Nadie lo previó, ni siquiera los creadores de Internet". Su libro, Ser Digital, se ha traducido a 19 idiomas y ha sido best seller. Para Negroponte el concepto de ser digital esta relacionado con un estilo de vida, una actitud, y con el uso que hacemos de la presencia de la computadora. Para él es un fenómeno igualitario, que permite que la gente tenga más acceso y que voces solitarias puedan ser oídas.
Dice Negroponte, "Andy Grove, ejecutivo de Intel, siempre comenta que cada dos años se fabrican más computadoras que todas las que existían antes en el planeta. Según sus cálculos para el año 2000 la industria de la PC producirá 100 millones de microprocesadores Pentium por año. Para mí, se equivoca: la producción va a llegar a los 500 millones".
Negroponte no lee artículos largos, (sufre de dislexia, comenta en este artículo), cuando le mandan un mensaje muy extenso a su e-mail no lo lee. Lector cotidiano de los informes financieros que le son útiles para su trabajo, Negroponte sólo tiene tiempo de leer cuando descansa en su casa de vacaciones en Grecia. Sin embargo ratifica el poder de la palabra: "la palabra sigue vigente y conserva su poder desde hace miles de años, su poder es extraordinario, ya aparezca en papel o en la pantalla. Las palabras no desaparecen".(4)
Digno representante de su país, (EEUU), Negroponte es un gran optimista y no hay dudas de que ve una evolución positiva para el mundo de la mano de la interconexión, vía Internet y otras tecnologías que según él provocan la horizontalidad de las organizaciones.
Propulsor de ese modo de sentir, Alvin Toffler dialoga con el sociólogo francés (además de geógrafo e historiador) Edgar Morin. Si bien ambos pensadores coinciden en que el conocimiento siempre estuvo ligado al poder, Toffler sostiene que hoy estamos pasando de una economía basada en la fuerza bruta a otra basada en la fuerza del cerebro, mientras Morin encuentra que los conocimientos triunfantes de hoy son frecuentemente "conocimientos mutilados, miopes, sin reflexión y sin rumbo".
Para el francés los saberes demasiado compartimentados, como el de los expertos especializados que no pueden globalizar sus conocimientos, no cumplen la máxima de Pascal: es necesario conocer las partes para conocer el todo.
Si bien el norteamericano Toffler reconoce que existen hoy grandes empresas que avanzan a ciegas, cree que muchas otras, son el reflejo del avance innegable de la calidad de vida de la gente. Morin, en cambio, afirma que el "poder no lo tiene el que produce el conocimiento, sino el que controla al productor del conocimiento" (sobre energía nuclear, genética, informática, etc.). Pero la preocupación más seria para el sociólogo es el conocimiento contemporáneo en sí: "Carecemos de un pensamiento capaz de enfrentarse a la complejidad de los problemas, es decir, de reconocer las relaciones e interacciones entre lo que nuestra forma de dividir el conocimiento ha separado".
Toffler cree que el advenimiento de las interconexiones y las economías globales son garantía de paz, ya que los países interdependientes no se enfrentan. La respuesta de E. Morin contrasta: "En todas partes se ha hundido la promesa de un futuro mejor. En todas partes la fe en la ciencia, la técnica y la industria se topa con problemas causados por éstas". Para él, Internet puede ser una herramienta para diversos procesos, ya que si bien acceden muchísimas personas, Internet también es sede de toda una nueva serie de tribus electrónicas, grupúsculos racistas, fanatizados, etc. (5)
El arquitecto y filósofo Paul Virilio propone una lectura del mundo actual en el que la velocidad lo rige y destruye todo, "sí, la velocidad trae el olvido...". Para Virilio el espacio crítico es esencial ya que es una construcción humana: la construcción de las ciencias y las tecnologías.
Las tecnologías progresivas, desde el jet, el Concorde, hasta el ciberespacio y la telepresencia, anularon las distancias. Virilio agrega: "Sin necesidad de esperar la bomba demográfica, con la velocidad de la información y de los transportes, existe el sentimiento de que estamos en un planeta pequeñísimo, como el del Principito. Esto creará aquello que Michel Foucault llamó "el gran encierro, será terrible: sentirnos encerrados en la tierra. Una pesadilla. Cada uno de nosotros posee un mapa del mundo y es evidente que ese mapa depende de las posibilidades de circulación. Cuando atravesamos el mundo de una punta a la otra en pocas horas, o podemos unir las antípodas instantáneamente, comunicarnos mediante Internet o teleconferencias, por ende, cuando podemos estar siempre los unos sobre los otros ... el mapa mental se reduce".
Con una extensa obra que relaciona siempre lo urbanístico con la reflexión sobre el ser humano, Virilio deja la sensación de que será difícil restablecer las dimensiones humanas en medio de la aceleración inaudita de la comunicación.(6)
Francois Jost, especialista en comunicación, subraya: "Directamente ligadas al cerebro que las crea, la imágenes, son el producto de la actividad más noble del hombre: el pensamiento. Actualmente las imágenes se afirman más como una prolongación del cerebro que de la mano o la vista, que habían sido su soporte corporal, en tiempos pasados".
Jost observa que en Francia se están produciendo cambios en las reglas del mundo que afectan a pequeñas ciudades que pierden por completo sus identidades culturales locales: la gente actúa como en la televisión, canta como en la tele. A eso se refiere cuando dice que las imágenes se han vuelto más verdaderas que la propia mirada del hombre. Así los medios masivos de comunicación se vuelven una especie de espejo deformante que impide ver, y las imágenes nos llegan tan rápidamente que uno ni siquiera tiene tiempo de preguntarse quién y para qué nos la envía".(7)
Jean Daniel, director de "Le Nouvel Observateur", dice: "Nunca la humanidad desarrolló un progreso tecnológico parecido, ni dio un salto cualitativo similar al de este siglo. Desde la fisión nuclear, a la genética, pasando por la supresión de las distancias, el salto es enorme ... pasamos de la madre patria a la tierra patria, a la aldea global y sus consecuencias: la interpenetración de las culturas, la babelización del hombre, la tensión entre las raíces y los desplazamientos".
Daniel prosigue: "todo esto pone en primer plano preguntas sobre la identidad: quién soy, de dónde vengo, a dónde voy, con quién vivo. Las respuestas a estas preguntas no se puede negociar, sólo la experiencia sirve de base para el desarrollo de algunas actitudes humanas: la identidad no es un fenómeno racional. Es un fenómeno existencial".
En la misma dirección de las reflexiones que en general plantean quienes piensan en el viejo continente la cuestión de Internet, J. Daniel agrega: "Los mass media contribuyeron sobre todo a la mundialización de los cambios en todos los planos. Lo mismo sucede con las autopistas de la información. Ahora lo mediato es lo inmediato. El pensamiento necesita tiempo pero los mass media lo suprimen. El peligro es que supriman también el pensamiento". Para él, hubo cuatro eras culturales: la de la oralidad, la de la primera escritura, la de la imprenta y la del audiovisual. "A lo mejor estamos entrando en una quinta era: la de Internet" vaticina Daniel.(8)
El escepticismo europeo respecto a las promesas norteamericanas y su "estilo", es ya añejo: Max Weber pensaba que el pragmatismo a ultranza de los americanos era un derivado negativo de la ética protestante y vislumbraba que de imponerse mundialmente esa ideología, el mundo se volvería frío y deshumanizado, ganado por la racionalidad burocrática.(9)
Otros pensadores menos "prestigiosos y doctos" como el escritor español Vincent Verdú opinan algo parecido. En su libro "El planeta americano" dice de los norteamericanos: "Ellos no son intelectuales: son pragmáticos. Es gente que anda sin vueltas, que va al grano, que va al corazón de la cosas. Gente preparada para resolver problemas, para ser eficaz, no para pensar. Ellos se piensan a si mismos como empresarios en busca de mercados. Han pasado de la violencia política, (aunque no siempre; recordemos el caso de Panamá), a la "persuasión" económica y cultural. Pero intervienen, (sea como sea) solamente cuando su dinero está amenazado. Después, nada o muy poco. Tienen muy poco interés por el mundo."
Y sigue, "En EEUU cuando una cosa no se comprende bien hay que preguntar por el dinero. Ahí está la clave".(10)
Más allá de los contenidos de cada una de estas opiniones que, como aclaramos, no serán específicamentes puestos en discusión, es bueno aclarar que conocemos la distancia que media entre los distintos pensadores que han sido citados. Con esa precaución deben ser tomadas sus opiniones. No se puede utilizar o poner en un mismo nivel el pensamiento de Max Weber o de J. Virilio, (uno alemán de principios de siglo y otro francés contemporáneo, pero ambos de mucha profundidad y riqueza), con las ideas u opiniones de un Toffler o el escritor Vincent Verdú, los dos desde posturas opuestas en lo referente al estilo americano de vida, pero igualados en tanto pareciera priorizan el circuito comercial a la hora de construir o exponer sus pensamientos.
Creemos que las opiniones o análisis sobre internet (y de la tecnología en general) no pueden quedarse en la mera enumeración de sus logros (evidentes y bien venidos), pero tampoco caer en una actitud moralistas o nostálgica.
Hay un camino que se resiste al triunfalismo (o quizás por exclusión, más que resistirse al triunfalismo, simplemente no puede adherir) pero también intenta alejarse de la típica visión romántica Rousseouniana, que niega cualquier virtud a los avances tecnológicos. Esta actitud propone la felicidad del hombre sólo en un entorno y medio natural. Entre otras cuestiones, la mayoría de las veces no queda claro en este tipo de planteos, cuál sería el límite entre lo "natural" y lo "técnico".
Sin embargo, aunque estamos permanente y renovadamente persuadidos de que el mundo avanza y "mejora", sea por las buenas intenciones humanas, (criterio defendido sólo por algunos ingenuos o por decididos hipócritas) o sea por los descubrimeintos científicos, Internet parece dejar afuera, no sólo como posibles usuarios, sino como entidad digna de expresarse, al grueso de la población mundial.
Internet sí es el reflejo de "un" mundo, que es el del consumo masivo, que se sabe es un mundo que deja afuera a la mayoría de los seres humanos, que no sólo se ven privados de Internet, sino de insumos mucho más indispensables y elementales, tales como agua potable o educación formal básica. Los indicadores que hasta ahora nos permiten pronosticar en ese sentido (mejoras económicas, sanitarias y educativas de las poblaciones) confirmarían que este proceso de exclusión se acelera e intensifica.
¿Puede Internet influir en estos procesos de exclusión-inclusión? ¿Cómo se manejan las leyes en este nuevo mundo?, ¿Qué se dice sobre lo bueno y lo malo?, ¿de qué modo nos inspira este gigante a la hora de seguir creando y recreando un marco ético de convivencia?
Por el momento pareciera que en la red se ventilan y barajan las mismas alternativas que fuera de la red, en cuanto a pugna de dominios se refiere, y que Internet sería una tendencia ya establecida de más de lo mismo.
En el diario Página 12, (Agosto, 96) Ariel Garbaz, Titular de la cátedra de Tecnologías de computadoras de la UBA y Sistemas de Comunicaciones de la UTN, se refirió a la detención, por parte de la justicia en Francia, de los directores de Worldnet y France Net, (dos empresas proveedoras de Internet), ocurrido en julio de 1996 y debido a que un abonado introdujo en la red imágenes con felaciones de menores.
Para Garbaz este hecho constituye un intento intimidatorio más, en el marco aun no resuelto, a nivel de los centros de poder mundial.
El episodio es un buen ejemplo para advertir la complejidad técnica, administrativa y legal, a la que se somete a la red, y cuyo desarrollo quizás no pueda escapar a las estrategias de control que se despliegan sobre las demás comunicaciones.
Lo que sigue es la síntesis de ese suceso:
El Instituto de Investigaciones Criminales de Gendarmería Francesa (el equivalente a nuestra Policía Federal), fue el organismo que realizo la "búsqueda" de los "delincuentes" explorando Internet. La arbitrariedad de la medida (que indignó a los franceses, los europeos que más utilizan Internet) se puede entender por:
1) Es técnicamente imposible para los proveedores del servicios, controlar y filtrar todo lo que se transmite por sus nodos. Se los acusó por "difusión, fijación, grabado o transmisión de imágenes pornográficas con menores". Las cuatro acciones pueden realizarse por las modernas redes telefónicas digitales, y a ningún juez trasnochado se le ocurriría encarcelar a los presidentes de las telefónicas por faxes pornográficos. Pareciera entonces que lo que inquieta, en realidad, son los potenciales peligros de una red con más de 50 millones de mensajeros sin censura previa.
2) Son fácilmente detectables los datos del usuario que se conectó con el proveedor (host), ya que lo hizo a través de un foro de discusión. Si bien ninguna proveedora podría costear el permanente monitoreo de los foros, en Estados Unidos el CERT (Equipo de Respuestas para Emergencias de Cómputos), organismo de seguridad de Internet, ya dispone y utiliza el sistema para las búsquedas. La justicia francesa podría haber pedido al CERT su ayuda para localizar al pornógrafo.
Parece ser que se quiere castigar al que ofrece el canal de comunicación y no al autor del hecho. Por otra parte, hace años que se viene pidiendo una legislación específica para Internet y ésta no aparece, con el pretexto de que primero se deben poner de acuerdo todos lo países, carencia que es real y que facilita estas arbitrariedades.(11)
Tracy Laquey, nortemericana especializada en información de redes y autora de "The Internet Companion" (el libro más vendido en el mundo sobre el tema), anunció el salto vertiginoso que daría Internet, tanto en la cantidad de usuarios, que ese año (1995) era de 25 millones, como de sus usos comerciales. Para el 95 Internet ya tenía a 38.000 compañías conectadas en todo el mundo.
Pero lo que nos interesa tomar del mensaje de esta especialista (que navega desde que tenía 16 años cuando la red era muy pequeña y el contenido era casi exclusivamente académico), es el temor relacionado con el acceso indiscriminado por parte de los niños. Casi todos los colegios de EEUU tienen Internet. Por ahora la única solución que han encontrado los directores es la firma de una especie de código de honor por parte de lo chicos de que no accederán a páginas con contenido pornográfico.(12)
La cuestión de la libertad de expresión y el problema de la censura están a la espera de legislaciones varias: en realidad la legislación está trabada por que, las leyes no resueltas, pasan por otros ámbitos.
La negociaciones entre Bill Clinton y Bill Gates sobre Internet, muestran a las claras que no se trata sólo de poner límites a la Red, sino de establecer estrategias de dominación del megamercado de la comunicación multimedial de decenas de millones de clientes, y en crecimiento geométrico. Bill&Bill están buscando establecer un equilibrio entre sus respectivos intereses, que en el fondo son complementarios.
La revista Adbusters -preocupada por los nuevos medios de comunicación on line- quiso hacer un relevamiento de cuál es la información que circula realmente por Internet. Algo bastante dificultoso, habida cuenta de que la red no tiene ni una autoridad central, ni una estructura que dé cuenta de los innumerables mensajes que la recorren las 24 hs. del día. Sin embargo, un proyecto del MIT se dedicó a seguir las actividades de los usuarios de Usenet. Las cifras-medidas en megabytes de memoria, depararon una sorpresa: aunque se trata de un red sin censura, con acceso ilimitado y que cubre el planeta, el contenido al que arriba la mayoría de los navegantes, no se diferencia del contenido de las revistas del kiosko de la esquina!
Entre las diez zonas con mayor tráfico de información están los grupos dedicados a publicaciones eróticas, sonidos insinuantes, fotos de modelos top, erótica masculina y hasta los misterios de la erótica oriental.
La coincidencia de la demanda de internet y la de un kiosko, también incluye a la moda: Desde Armani a Benetton, desde Gap a Calvin Klein, pasando por Missoni, Dona Karan, Escada y Versace ... (por citar a unos pocos modistos conocidos de entre miles), todos tienen su propio sitio en la web o bien publicitan (y venden) en revistas y magazines on line.
Imposible no imaginárselo, nuestra belleza internacional, Valeria Mazza, tiene su página, http://www.geocities.com.broadway /3640/index.htlm, que funciona desde el 12 de septiembre con fotos, medidas y biografía autorizada, en inglés y castellano. Según el buscador Alta Vista, la modelo argentina, figura en al menos 4.300 sitios de la red, lo que la deja bastante atrás de Cindy Crawford (modelo yankee), quien aparece en más de 112.000 sitios. Le siguen otras, su compatriota Kate Moss (83.500), la holandesa Karen Mudler (80.000), la alemana Claudia Schiffer (70.000), la danesa-peruana Helena Christensen (47.800), la morena Noemí Campbell (33.900), entre muchísimas otras.
Aunque no es un tema en el que podamos ahondar, el contenido de los sites más visitados en internet, como también la índole de la "información" que está a la espera y se ofrece en la red, son elocuentes respecto a la potencialidad social y cultural (cultural en sentido lato), de esta nueva forma de comunicación.(13)
La pregunta es, si por el momento hay medio millón de sitios en Internet (octubre 1996), y pareciera que cientos de miles están ocupados por el mismo tipo de información que puede ofrecer un kiosko de diarios y revistas bien provisto, ¿Qué porcentaje queda para una información e intercomunicación más jerarquizada?
Una de las respuestas posibles es que, no importa cuántas vanalidades circulen por la red, siempre hay y habrá lugar para muchísima información y contenidos específicos, o valiosos, aunque más no sea por el hecho de que me es imposible encontrarlos a la vuelta de mi casa en un kiosko de revistas. Cierto que la circulación se congestiona, atasca y aveces se hace imposible navegar a ciertas horas, y de acuerdo a la investigación del MIT, debido principalmente a la demanda de temas relacionados a la moda, sexo, etc.
Sería una "pesadilla" cibernética si Internet fuese solamente los kioskos multiplicados por millones (millones de Tinellis, millones de Claudia Schiffers), la repetición infinita de una mueca obscena, de una gran cola perfecta y eterna, que recuerda el estereotipo confuso y cansado al que nos someten lo medios de comunicación masivos.
En esas oscuridades, cual si de un fantástico humus se tratase, las técnicas de la comunicación cibernética se reproducen frenéticamente, abriendo, por ahora, un abismo entre la felicidad cotidiana de los hombres (magra, amenazada, jaqueada) y la capacidad asombrosa de acceder al "saber", la capacidad casi infinita de comunicación entre los hombres.
La existencia de un heterogénea gama de expresiones, que van desde la presencia de la guerrilla zapatista del comandante Marcos, hasta foros de discusión sobre infinidades de temas, deja una puerta abierta al potencial liberdor y movilizante de Internet.
Si bien en la red se plantean ampliamente pugnas ideológicas y diferentes tipos de pensamientos, estos se refieren, en su mayoría, a los enfrentamientos y discusiones que se dan dentro de EEUU y, en segundo lugar, dentro del continente Europeo.
Sobre esto, citamos a Mark Dery que en su libro "Scape Velocity, Cyberculture at the end of the Century" escribe: "como sus predecesores de los sesenta, el ciberhippie arquetípico ilustrado por ciertas publicaciones, es una ficción de los media, sintetizada de casos esporádicos". En palabras nuestras y más simple: en realidad, no hay muchos ciberhippies, pero los medios intentarían encontrar algo "trascendente" o algún mensaje "no trivial" por parte de los cibernautas. (A muchos se nos hace difícil aceptar el contraste entre la potencialidad técnica y material de la red (alucinante) y la potencialidad social, humana y cultural (aun no percibida como positiva por muchos, y a lo sumo considerada neutra -en cuanto a mejoras sociales derivadas se refiere- por otros).
La intersección de la sicodelia y el hippiesmo de los sesenta con la cultura cibernética, habría engendrado la "ciberdelia", una moda que, según Dery, reconcilia los impulsos trascendentalistas de los sesenta con la informanía de los noventa.
La ciberdelia también fue influida por el misticismo milenarista del New Age así como por la actitud apolítica relacionada con los yuppies de los ochenta. Curiosamente este último fenómeno (los yuppies, originado sobre todo en Berkeley), está geográficamente atrapado entre el Bellevue en el estado de Washington (la sede de Microsoft) y el Silicon Valley del Sur de California. Es más fácil encontrar similitud entre la cabeza de un yuppie (pragmático y consumista, poco o nada intelectual) e internet que entre internet y el espíritu hippie. Los hippies querían salvar el mundo volviéndolo un paraiso rural, abandonando la tecnología. Los ciberhippies quieren salvar al mundo a través de la tecnología, creando una comunidad universal enlazada por la red (paradójicamente una tecnología de origen militar).
Esta suma heterogénea de ciberideologías, incluye algunos lemas ciberpunk ("la información debe ser libre") y ha hecho suya el viejo credo consumista "para cada problema humano hay una solución técnica posible".
Pero esta extraña retórica ciberdélica selecciona sólo algunas ideas radicales de los sesenta a la vez que deja afuera a otras consideradas poco atractivas o incompatibles con su irrefrenable optimismo tecnológico. Así sus predicadores (Douglas Rushkoff, Kevin Kelly, R.U.Sirius, entre otros) ignoran posturas como las de los Black Panthers, los Weathermen, los activistas antiguerra, los chicanos y a cualquier movimiento o postura que tenga un cuerpo teórico e ideológico "fuerte" y/o planteos que cuestionen las bases del American way of life.
Clay Shirky, asiduo participante de los foros, dice: "se presentan al público ejemplos de voces extremistas como si fueran representativas de la masa de material disponible en la Red. Es cierto que en la Red hay extremistas de todas las especies, pero usualmente se olvida que esas voces extremas, lejos de lograr apoyo, encuentran la Red muy poco amigable para esa clase de extremismos, y habitualmente retroceden".
Otro ejemplo lo da Arthur McGee, recopilador de una amplia guía de recursos en Internet sobre racismo y culturas de las minorías, las relaciones intersociales y el activismo social progresista. Para él, la potencial comercialización de la red es un punto crítico, cree que si cae bajo el control de los conglomerados comerciales, los asuntos de interés para las diversas minorías serán considerados poco rentables y entrarán en una tendencia a ser ignoradas.
"The Nizkor Project" es un proyecto que recopila una base de datos históricos que demuestran la existencia del Holocausto nazi, negada por los skinhead de la red. Ken McVay, el director del proyecto, lucha contra el cyberodio junto a un grupo de voluntarios. La necesidad de probar la existencia del Holocausto parece innecesaria a algunos, pero hay que tener en cuenta que estas redes racistas contactan jóvenes con un alto nivel de ignorancia histórica.
Dice McVay: "El resurgimiento del fascismo tiene un problema: los millones de muertos que rodean a la figura de Hitler, para limpiarla y hacer del nazismo una alternativa, hay que deshacerse del Holocausto".
En general, todos los cyberconscientes (los que utilizan la red tratando de influir en los paradigmas que circulan por ella y que son conscientes del alto potencial social y educativo de la red) están en contra del cyberodio, de los racismos y sectarismos, y ninguno acuerda con la censura como herramienta en contra de los males de red. Para McVay las fuertes expresiones de odio, la proliferación de material pornográfico y otras manifestaciones por el estilo, están generando una discusión y una legislación que mejorarían los contenidos de la red.(14)
De alguna manera, el modo en que se expresa lo marginal, y la respuesta optimista y voluntarista por el otro lado, demostrarían que las luchas ideológicas siguen un camino similar al de otros circuitos en EEUU, y hallamos que las distintas posturas tienden a borrarse en medio de la fragmentación creciente, fenómeno que hoy ataca a todas las manifestaciones gregarias del hombre.
Pero es importante volver a repetir que reducir las posibilidades ideológicas (o del desarrollo de las ideas dentro de Internet) a la avalancha de contenidos norteamericanos, sería un error, producto del pesimismo, (o según quién lo mire, del optimismo) o producto del desconocimiento de las características técnicas de la red.
Ahora bien, en lo que a base material de producción se refiere, ¿qué clase de materialidad es la de Internet? ¿Qué modelos de producción sustenta esta estructura, cuyos bienes materiales concretos son casi nulos, que produce fundamentalmente a partir de bienes intangibles, de un saber acumulado durante milenios por toda la humanidad? ¿Cómo influye este "capital" milenario que por el momento, y esa es una cuestión central, está descentralizado? ¿Qué nuevos imaginarios, qué nuevas formas de compartir y de distribuir impondrá la red?
En "La ideología Alemana" escribe Marx: "También las formaciones nebulosas que se condensan en el cerebro humano son sublimaciones necesarias de su proceso material de vida, proceso empíricamente registrable y sujeto a condiciones materiales. La moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de conciencia que a ellas corresponden pierden, así, la apariencia de su propia sustantividad. No tienen su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan su producción material y su intercambio material, cambian también, al cambiar esta realidad, sus pensamientos y los productos de su pensamiento". (15)
El planteo parece pertinente a partir de la inédita manera en que allí dentro se "produce": si bien los "sitios" o temas se pueden hiperconcentrar (y de hecho es lo que hacen los motores de búsqueda, etc.), para comenzar a producir en Internet "casi" no hay trabas materiales, o mejor dicho, no es necesario ser un acaudalado capitalista, ni tampoco un ambicioso comerciante. En realidad tener a nuestra disposición semejante cantidad de conocimiento humano "condensado", una asombrosa memoria siempre actualizada, implica una riqueza impensable hasta no hace mucho. Sea como sea, esa riqueza está al alcance de millones de personas, y si bien la lógica de acumulación "excluye", la lógica del trabajo (que siempre es social) andaría la dirección opuesta: incluye.
Yahoo! (sigla de "Yet Another Hierarchic Officious Oracle!", (algo así como "Otro Oráculo Jerárquico y Oficioso Más!") fue creado en el verano de 1994 por Jerry Yang y David Filo, dos jóvenes estudiantes de ingeniería electrónica de la Universidad de Stanford que se cansaron de navegar sin rumbo y se propusieron crear una guía de páginas clasificadas por materia y jerarquizadas según su importancia.
Encerrados en una casilla rodante de mala muerte, con dos computadoras a mano y muchísimo tiempo, los muchachos se dedicaron a acumular en una base de datos cada página que les resultara interesante. Yang dice: "No pensábamos hacer negocios, nos divertía hacerlo y sólo veíamos en Internet una forma de comunicación global" ... Para 1996 se estima que reportará 10 millones, mientras Yang sigue vendiendo publicidad para su sitio que es visitado por un millón de personas diariamente.
Actualmente en la web hay medio millón de sitios, Yahoo! ha clasificado 200 mil, sus veinte empleados (nada más que 20) clasifican diariamente las páginas que reciben por e-mail, que los dueños de la página envían, o bien a través de un programa llamado Spider (Araña) que rastrea la web saltando de página en página buscando nuevos sites.
Los nombres de los sitios (llamados URLs, por Uniform Resources Location , Ubicación Uniforme de Recursos) se clasifican en Yahoo! en 14 secciones principales: arte, negocios, educación, entretenimiento, gobierno, etc. que se subdividen hasta en 20.000 categorías diferentes! Una misma página de la Revolución China , por ejemplo, puede aparecer a la vez en los índices de países, política (marxismo), ciencias sociales, personas (Mao Tse Tung) etc. Ahí empieza lo más difícil: dar coherencia y sentido al esquema de categorías, a lo que los creadores de Yahoo!, en un arranque de pedantería, llaman la "ontología".
Hoy Yahoo!, consciente de sus falencias, se ha asociado con Altavista (http://altavista.digital.com.), un motor de búsqueda propiamente dicho, que permite rastreos simples (de una o más palabras sin conexión de ningún tipo) o avanzados (relacionando palabras entre sí o una palabra con una frase, mediante diferentes nexos lógicos).
Por la experiencia de estos jóvenes, bien podríamos decir que "todos los caminos van a Roma", y que definitivamente la Red también genera un tipo de intercambio "material" donde la concentración de bienes en poca manos es indispensable, ...o indefectible.
Pero veamos otro caso que va en contra de esa hipótesis:
En 1991 Linus Torvalds (estudiante finlandés) pidió ayuda a Internet para un proyecto personal: un sistema operativo gratuito y libre, al estilo de Stallman, compatible con Unix. Según sus propias palabras "apenas un hobby, no va a ser grande y profesional como GNU". Algunas personas decidieron darle una mano. Cinco años después, IBM y Microsoft, con el OS/2 y el Window, fruto de millonarias inversiones, compiten en el mercado de los sistemas operativos con Linux, el resultado de aquel pedido de ayuda.
Según Linus Torvalds, no hay peligro de que Linux se convierta en un sistema comercial, pues esa no es su finalidad. Por otro lado no es el único que tiene el copyright, ya que si las sugerencias de cambios que manda la gente le parecen razonablemente grandes, pide a ellos que pongan su propio mensaje de copyright en ellos.
Linus se distancia de Bill Gates, y aclara que no quiere hacer tanto dinero como él, y espera ser un poco más querido que su "colega".
Afirma que: "Sin Internet, Linux sería un proyecto personal, algo para mis necesidades. No sería ni parecido a lo que es ahora, sin Internet. Existiría, pero no sería tan bueno, ni nadie lo conocería".
Entonces volvemos a preguntarnos ¿qué nuevo tipo de intercambio y distribución de saberes y conocimientos, es decir de bienes, está generando la Red?
El complejo funcionamiento de la red, que se sustenta en más de un 90% por bienes abstractos o intangibles, (Hardware 4%, Software 96%), más la diseminación de saberes anónimos (saber, que es el capital más valioso en este fin de milenio): ¿obligan necesariamente a una distribución más justa que la del mercado, regido por leyes de la propiedad privada?. Sin querer, por supuesto que sin querer, estarían corriendo por la cada vez má privada fibra óptica, los virus, los asquerosos virus del comunismo? Esa inmensa masa de conocimiento, ese software realizado allí en la red por el primer mundo, ¿qué tiene para enseñarnos?, ¿acaso la verdad de su verdad?, acaso nos obligará a reconocer el caracter "social" (y nunca privado o individual) de todo aquello que en sociedad realizamos?
Respecto a esto, Marx escribre:
"Aún cuando realizo una actividad científica, etc., actividad que pocas veces puedo efectuar en asociación directa con otros hombres, realizo un acto social, por que actúo como hombre. No es sólo lo material de mi actividad -como el lenguaje mismo que emplea el pensador- lo que me es dado como un producto social. Por esta razón, lo que yo mismo produzco lo produzco para la sociedad y con la conciencia de actuar como ser social".(16)
Indestructible, descentralizada, propiedad de todos, Internet ha hecho renacer el sueño de una comunidad humana armoniosa, planetaria -la de los internautas-, en la que cada uno se apoya en los demás para perfeccionar sus conocimientos.
Y si todos los caminos van a Roma, en informática, muchos caminos van a dar a Microsoft, y el interés de Bill Gates por copar comercialmente la Red.
Así, el reciente acuerdo entre el gigante Microsoft y la cadena NBC (que pertenece a la General Electric), para crear un canal de información continua, difundido simultáneamente por cable y por Internet (primera boda entre Internet y la Tv), confirma la voluntad de Bill Gates de controlar comercialmente a Internet. Gates ya ha creado una cyberrevista, Slate (La Pizarra), sofisticada y original, y se dispone a lanzar un ciberdiario, City scape, especializado en información de proximidad ciudadana y en anuncios por palabras.
Las intenciones de los grandes mastodontes de apoderarse comercialmente de la Red son cada vez más evidentes. Ya existen explotaciones comerciales de sobra en su interior, pero acaso sólo sea el comienzo de una vasta explotación total.
Los veteranos de Internet vieron en ese piélago de contactos sin leyes el anunciado reino de la anarquía y la libertad, un posmundo liberado de la reglamentación donde cada cual podría bañarse sin las reglamentaciones del aquí. Ahora, no obstante, Internet está ya polucionada de anuncios y firmas comerciales, de productos especulares y de vigilantes que paulatinamente se apostan con armas y cámaras de seguridad.
Ignacio Ramonet cree que la ilusión de "democracias electrónicas", donde el ciudadano se manifiesta sin intermediarios, evitando el control de los grupos de presión y lobbies, que acaparan para su beneficio a la democracia puede derivar en un producto peligroso: la vuelta de la "pasión" a la discusión política. Por ejemplo votar por la pena de muerte pocos días después de algún crimen particularmente horrendo ... la democracia electrónica podría conducir al linchamiento electrónico, y a la interactividad inmediata, sin reflexión, y sin las decantaciones necesarias para los acuerdos humanos, es decir, concluye Ramonet, que favorecería el cybercretinismo.(17)
Por otra parte lo que amenaza a Internet es la tentación (y la intención), cada vez más evidente de los grandes mastodontes de apoderarse comercialmente de la Red. La era ciber precede a la era TV y como ella debe producir super beneficios.
Por último, el desarrollo de Internet está creando una nueva desigualdad entre inforricos e infopobres. No sólo en el norte , donde a pesar de la espectacularidad de los avances, la mayoría no posee una pc, sino especialmente en el sur, donde la falta de equipos mínimos margina a millones de personas.
Hemos hecho un paseo por lo que se dice pasa en la Red, también por lo que allí sucede según opiniones varias y distintos análisis de lo más visible y frecuente, por estos días.
Podemos entrar entonces en "materia", en nuestra materia, a saber: ¿existe un gran espíritu, se llame dios, se llame alma universal? ¿es esa entidad abstracta la que nos determina?, ¿de ella depende nuestra conciencia?, y lo que vemos (tocamos, usamos, movemos, olemos ... lo empíricamente irrefutable), lo material, ¿es producto del despliegue de ese espíritu según Hegel propone?, o por e contrario el espíritu y cualquier variedad de productos ideales e intelectuales humanos, ¿son derivaciones de esa materia pre-existente?
Lo que sigue es un intento de justificación, a manos de filósofos y pensadores inspirados para esa justificación, acerca de la trascendencia de lo material, acerca de la manera en que el trabajo humano (que se hace con y por la materia) modifica las condiciones materiales de la vida humana y con ello se modifica al mismo ser humano.
José A. Gimbernat escribió acerca del filósofo marxista Ernst Bloch, su libro "Utopía y esperanza" es un recorrido por la obra de Bloch, y analiza especialmente una de las más importantes: " El Principio esperanza".(18)
Bloch se inscribe en la tradición de un materialismo no mecanicista que lo acercan a Giordano Bruno, Spinoza, a Schelling.
Necesariamente debemos reiterar algunas de las críticas al idealismo Hegeliano, entre otras razones por que ese pensamiento, el Hegeliano, parece ser la luz de todo pensamiento moderno, la justificación de todos los idealismos liberales (y no tan liberales) y sobretodo, por que se encuentra también en la base del pensamiento marxista.
Dice Gimbernat en la obra citada:
"En Hegel, la sustancia, que es el espíritu, se define por su constante hacerse hasta llegar a ser lo que es en sí; y esto sucede al final. Este proceso es la transformación del en sí en el para sí, de la sustancia en el sujeto".
Existe una cuestión clave que debe plantearse frente al pensamiento de Hegel, en lo que se refiere a la relación espíritu-materia: ¿cuál es el impulso que lleva al espíritu a hacerse fuera de sí? Bloch responde que en pura lógica, el en-sí, jamás produce un estar fuera de sí. Desde el más estricto panlogismo hegeliano, no es posible aclarar qué es lo que hace ser existentes, ni tampoco es posible definir la impulsora intranquilidad que promueve el movimiento, y tampoco la periódicas diferenciaciones del mundo.
También Schelling objeta a Hegel que sobreestime las ideas, cuando piensa que de su lógica, avanzando sobre el exclusivo itinerario de la racionalidad, en realidad, el sistema se escinde en dos partes: la construcción lógica del quid-esencia y el factor histórico, empírico intensivo, del dass-quod.
Para estos pensadores lo que Hegel denomina por sustancia o por sujeto es la materia rebautizada, camuflada y hecha así incongnoscible.
Sin embargo Bloch, (como muchos otros) considera no sólo a la dialéctica como heredada por el marxismo, sino que para él en la filosofía de la naturaleza hegeliana existen elementos receptibles en una óptica marxista.
Bloch rastrea la raíz de su propio pensamiento en lo que él califica como izquierda aristotélica. Su obra más importante, Principio esperanza, es el recorrido, si bien como marxista heterodoxo, que fundamenta la relación entre materialismo histórico y materialismo dialéctico, y que podemos resumir así: Si la sociedad es mutable de tal forma que en ella pueda aparecer lo nuevo de la utopía social (la sociedad sin clases), esto es debido a que al ser de la realidad (y toda realidad es material) hay que entenderlo como posibilidad.
En su obra Bloch explica, en última instancia, por qué la utopía de la nueva sociedad se corresponde con un correlato ontológico que la justifica: "El materialismo histórico dialéctico, tanto teórica como prácticamente, actúa según determinaciones finales, finalizado por el pensar planificador de la creación de la sociedad socialista (...) No sólo el movimiento de la materia, sino la materia en conjunto, como activa dynamei on (ser en posibilidad) es todavía entelequia imperfecta".(19)
Agrega Gimbernat según el contenido de "El pricipio Esperanza":
"La materia es, pues, la real posibilidad, el sustrato de todo lo que pueda acontecer. El presente de un futuro distinto, y así, la ontología en ella fundada puede ser llamada la ontología de lo todavía no. El mismo nombre de materia (nos recuerda Bloch) procede etimológicamente de mater (madre), es el seno de la fecundidad de la vida y del espíritu. El sustrato de la real posibilidad se convierte así no sólo en el recipiente aristotélico de las formas, sino en su fuente. (...) La materia no es una realidad general indiferenciada, sino que se encuentra en plurales formas de ser, que además se hallan determinadas históricamente en un proceso de desarrollo. Existe así desde una realidad mecánica, hasta sus diferencias en la realidad de las plantas, animales y la producción del hombre, mediante el trabajo, de la infraestructura económica y de la superestructura política. Y el hombre es el máximo apogeo de la materia. No es absolutamente contra distinto de la naturaleza, y en el pensamiento de Blochiano, la materia es el determinante activo de la orientación del proceso mundano. Cuando Bloch habla de materia habla también de sujeto humano".(20)
En palabras del propio Bloch: "El futuro no es lo que sucede al hombre, sino aquello adonde éste se dirige, en dónde este continúa orientándose. Es lo que configura por doquier el curso de la temporalidad, que sólo así se hace existente".(21)
En el hombre se relacionan el medio del trabajo y su objeto. La naturaleza es el objeto-sujeto del trabajo, en cuanto es sujeto es también la naturaleza. Su dialéctica consiste en que los hombres cambien su naturaleza en tanto que suprimen gradualmente a la naturaleza externa, su carácter extraño y exterior, la median consigo mismos, la hacen trabajar teléticamente para ellos. Y ya que las relaciones de los hombres con la naturaleza constituyen el presupuesto para las relaciones recíprocas de los hombres entre sí, la dialéctica del proceso natural se amplía a la dialéctica de la historia humana en general.
"Cuando la productividad del trabajo cese de constituir la fuente del dominio del hombre sobre el hombre, la vida seguirá siendo determinada por su necesidad más general, el intercambio orgánico del hombre y la naturaleza. Los hombres llegarán a encontrar en el socialismo exclusivamente la lucha con la naturaleza material, no la lucha de los unos contra los otros. Pero la sociedad sin clases, también al igual que las primitivas, se sabe ante aquella necesidad."(22)
En el artículo "Huellas en la autonomía", Pablo Gilabert (revista Dialéktica, nº 8, 1996) analiza el concepto de "autonomía" en Kant, las críticas hegelianas a ese, y el subsiguiente concepto de autonomía en Hegel, para terminar planteando el lugar de esa "autonomía" (claro que hablamos de la autonomía humana, de la libertad humana) en Marx , que tomaría algo de ambos filósofos y que implica diversas posiciones según distintas etapas de Marx, para concluir, por lo menos en este trabajo que no tiene como centralidad el pensamiento de Marx, que "el suyo es un caso complicado cuya elucidación no es modo alguno sencilla"
De ese artículo nos interesaba transcribir lo siguiente:
"...La cultura del capitalismo moderno en la que vivimos ha convertido la idea de autonomía en la piedra de toque de su pensamiento de sí. El homo economicus se representa a sí mismo como un agente libre que valoriza mercancías con solo desearlas, que entra en la trama del mercado con la aventura de la independencia autorrealizadora en su frente, que opera sobre la tosca naturaleza produciendo un nuevo mundo esclavo de sus cálculos de utilidades, que contrata libremente los roles que informará en sus relaciones con las otras autonomías. En la esfera política, el hombre moderno cree que gobierna en las gestiones de su destino, que su voto engendra el curso de su comunidad. Sin embargo, esta idea de sí es, por lo menso, paradójica. Convive con un molesto sentimiento de vacuidad y desplazamiento. Cuando lo piensa un poco, o cuando vuelve del trabajo en un colectivo cargado de gente sombría, nuestro hombre moderno no tiene la impresión de haber pasado un día majestuoso: no ha elegido lo que ha producido en la fábrica en la que trabaja, no ha preferido nacer menos acaudalado que su jefe, no ha conversado con el ministro de economía por teléfono como su patrón esta tarde, ni ha escrito la constitución que lo proclama libre. Nuestro hombre moderno vive una libertad sin sustancia, y siente que sus elecciones son actos en voz pasiva que otro desliza en su lugar jugando con la energía de su pulso. Un sentimiento de desigualdad, indiferencia, reducción instrumentalista, aburrimiento, soledad y servidumbre atraviesa su faz aerodinámica mientras recorre automáticamente el círculo de su celda. ¿Cuánto puede por sí mismo este hombre? y ¿qué posibilidades tiene de querer y poder construir un modo social de vivir distinto?
Hegel y Kant no parecen haber hablado de estas cosas tan poco filosóficas. Los filósofos han hablado, eso sí, de dicotomías tales como las de presentación/representación, interno/externo, negativo/positivo, autonomía/heteronomía, puesto/impuesto, soberanía/subordinación. Pero ¿quién podría decir seriamente que aquí no se ventila la otra gran tragedia?.
Ahora bien, Hegel es precisamente uno de esos filósofos que ha sido autoconciente de que su accionar filosófico era una tematización mediata de la tragedia corriente, y ha llevado hasta consecuencias inesperadas esta convicción. Su crítica a Kant tiene que ver con esto, y también la crítica de Marx a Hegel mismo tiene que ver con esto. Hegel abre una percepción que Marx profundizará contra el propio Hegel."(23)
No es necesario hacer ninguna aclaración del fragmento citado del interesante artículo de Gilabert, del cual terminamos transcribiendo unas palabras de Marx referidas a la filosofía hegeliana que él cita:
"El hombre real y la naturaleza real se convierten simplemente en predicados, en símbolos de este irreal hombre escondido y de esta naturaleza irreal. Sujeto y predicado tienen así el uno en el otro una relación de inversión absoluta".
Para Marx toda la dialéctica hegeliana está viciada por esta inversión. Sus tríadas ponen como primer momento un abstracto que será confirmado siempre en el tercer momento de la negación de la negación, mientras que la naturaleza y el hombre reales quedan siempre relegados al momentáneo ser-otro al que lo espiritual tiene que apelar en su despliegue para que lo espiritual salga de su "aburrimiento", pero del que siempre tiene que volver al abstracto reducto -eso sí, con los bolsillos cargados con alguna que otra divertida tragedia en la que los mortales hayan sufrido un poco. (24)
No le daré, no le daré, al mentiroso y
al cobarde, repartiré, repartiré sólo al que sufre y al que arde.
Silvio Rodriguez
Desde Max Weber en adelante es normal plantear para cualquier teoría del Estado, una característica universal: el ejercicio de la coacción física como último recurso de los Estados y el consecuente monopolio del derecho a ejercer la violencia, garantía (oculta pero eficaz) de que -sí o sí- la ley que entre todos han acordado, se ha de cumplir.
Nacida justamente para evitar la amenaza de violencia física y material (esa violencia que es el último recurso de los estado modernos), Internet es en sus comienzos, (en la segunda mitad de los 60), una red que se construye con la intención de evitar cualquier colapso de la comunicación intra e intermilitar en los EE.UU, en caso de ataque por parte de la Unión Soviética.
Nace con la intención de ser "inmune" a la violencia física, digamos que si bien fue para defenderse de un estado "no democrático", esa intención y su estructura bien pueden defender a la red de otros o de todos los estados.
La cuestión de la coacción física como recurso es difícil de apreciar si miramos las sociedades centrales en este momento: todo parece discurrir sobre el aceitado mecanismo de la división de los poderes, las discusiones "racionales", los consensos, etc. Para los que vivimos en Latino América, sin embargo, la cosa es más evidente.
Ahora, cualquiera sea el lugar donde vivamos, la cuestión de la materialidad de la violencia sobre la materialidad de los cuerpos es ineludible ... es otra manifestación de ese último poder, de un "ser o no ser", pero no shakespeariano sino marxista: el ser o no ser de la libertad material, y entendamos bien de qué hablamos: la libertad del alimento, del libro con sus blancas hojas de madera y sus negras letras de tinta y el maestro de carne y hueso, del abrigo en invierno, del médico ante el dolor, de la herramienta para la pasión creadora, de la aceptación de nuestro cuerpo por parte de otros cuerpos, y de todos los tipos de materialidades involucradas en cualquier experiencia humana.
Como decíamos, con el atributo de inmune, creció la red: decentralizada, intangible, dependiente de energías y modos de conexión cada vez menos vulnerables a cualquier ataque material, con autonomía y forjando una serie de códigos internos que no necesitaban acordar obligatoriamente con los otros marcos normativos generales a los que todos los demás modos de comunicación se han debido adecuar.
De esta manera, bien podría ser que el producto Internet no se ajuste a las conveniencias y pautas que desde los Estados se dispone: ser plausible de control material, físico.
Con la invención del microprocesador, la computadora personal revoluciona los límites, y lo que por muchos años pareció un tema sólo accesible a grandes y oficiales organizaciones, se convierte en uno de los recursos tecnológicos más fáciles de manejar por cualquier habitante de la tierra: el computador personal y los programas se fabrican de manera que instalación y utilización se parecen a un juego de niños.
Mientras los precios de cada producto sólo pueden mantenerse altos por poco tiempo, la carrera tecnológica propone incesantemente nuevos productos de manera acelerada, haciendo que lo medianamente viejo baje el precio; las cantidades vendidas, en aumento exponencial, también provocan permanentes bajas en los precios y cada vez más personas pueden acceder a los productos. El servicio de Internet está sujeto a la misma política: -hoy no puedo ingresar, no sé qué es Internet, no tengo computadora, dos meses después estoy en el camino de los aficionados y llegar cerca o lejos depende más de mi voluntad que de trabas materiales o de conocimiento.
De esta manera, bien podría ser que el producto Internet no se ajuste a las conveniencias y pautas que desde el espíritu capitalista se suponen: mantener y en lo posible aumentar la tasa de ganancia de producción. (Privemos al capitalismo de cualquier propiedad menos de una tasa de ganancia positiva si queremos seguir llamándole capitalismo).
Teniendo en cuenta que desde la teoría marxista (y sin entrar en detalles ni discusiones, es decir, aludiendo a definiciones generalmente aceptadas) el estado burgués es el guardián de la propiedad privada y de los modos de producción que ella impone, tenemos aquí que preguntarnos qué sucede con una manifestación (Internet) que contraría, o por lo menos suspende, muchos de los normales modos burgueses de convivencia y producción.
Pero Internet no sólo se aparta de otras instituciones humanas sino que a su vez es portadora, o mejor dicho "es", algo de lo que se viene anunciando respecto de las últimas fases del capitalismo: aceleración del movimiento (de capitales), guerra de monopolios, declinación cíclica e indefectible de la tasa de ganancia por superaciones tecnológicas. Y, (sin querer queriendo), Internet al generalizar y vulgarizar un modo de producción en el que la materia prima es abstracta, es inteligencia, memoria, saberes, no solo provoca menosprecio del trabajo físico, sino que concretamente destruye impiadosamente miles de puestos de trabajo-hombre. Aumenta el ejército de desempleados, esto baja el salario. Aumenta la importancia del trabajo intelectual, esto baja el salario del trabajador común. Baja el salario, aumenta la miseria, la explotación de los hombres por el hombre.
Dice Marx: "La división del trabajo sólo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se separan el trabajo físico y el intelectual. Desde este instante puede ya la conciencia imaginarse realmente que es algo más y distinto que la conciencia de la práctica existente, que representa realmente algo sin representar algo real; desde este instante, se halla la conciencia en condiciones de emanciparse del mundo y entregarse a la creación de la teoría "pura", de la teología "pura", la filosofía y la moral "puras", etc."(25)
Por otro lado, sentados frente a la pantallas de Internet, tenemos la sensación de que hay más información de la que necesitamos, de la que podemos llegar a digerir y recordamos esa última etapa de la que nos habla Marx cuando dice que el comunismo empezaría a tener un lugar en las sociedades una vez que la producción humana fuese prodigiosa. Y acá es bueno aclarar de nuevo de qué estamos hablando: no es que todos los seres humanos, o muchos de ellos, mirarían de pronto su cuantiosa producción y alborozados se dirían entre ellos "-¡cuánto hay!, ¡ahora podemos repartir, ahora hay pa todos!", no señor. Desde el enfoque materialista es esa inmensa producción la que provocaría ese cambio ideológico radical en la mentalidad de los hombres y no lo contrario, planteo creíble toda vez que constatamos que la naturaleza siempre fue suficientemente pródiga para el sustento de todos y sin embargo, los hombres nos organizamos casi siempre con una minoría a la cual le sobra mucho de todo (digo todo pues el oro, la excelente comida, los leños ardiendo en el lujoso hall, es decir lo material, viene acompañado de lo "espiritual": el prestigio, el buen gusto, la cultura, amigos halagüeños, buenos consejeros, espíritus ora melancólicos, ora eufóricos, pero siempre excelsos). Decíamos una minoría con mucho y una inmensa mayoría a la que le falta todo (digo todo pues lo que en realidad le dejan, le permiten, es lo mínimo necesario para reproducirse a sí mismo como fuerza de trabajo: la comida indispensable, la educación indispensable, la dignidad indispensable para, aunque sea eso, sentir que vale la pena tener hijos).
¿Cuál es la diferencia entre la abundancia de madre natura (que no nos hizo comunistas de una vez y para siempre) y la abundancia de productos elaborados por el trabajo del hombre a través de miles de años (que sí un día nos haría comunistas)? ¿Por qué el hombre no es el mismo desde sus comienzos?, esa acumulación infinita de, en resumen, trabajo humano físico e intelectual, ¿qué está por enseñarnos?, ¿nada?, ¿más de lo mismo? ¿Qué hay en la naturaleza "trabajada", en los productos culturales realizados por los hombres? ¿qué hay que no haya en la naturaleza sin trabajo, en el entorno natural sin rastros humanos?
Una repuesta posible a estas preguntas, que sólo se genera desde la filosofía, es la de Hegel, cuya dialéctica del trabajo humano (desarrollada en su obra "La fenomenología del Espíritu"), devela la cuestión del cambio que el sujeto opera en el objeto y de la vuelta de esto, la modificación operada dentro del propio sujeto por causa de ese objeto ya trabajado, cultural.
Otra, la que nos interesa, de Marx, quien no aceptaría que se busque ninguna respuesta en ninguna filosofía. Acerca de la índole siempre social del trabajo nos dice:
"El sentimiento místico que lleva al filósofo del pensamiento abstracto a la intuición es el tedio, la nostalgia de un contenido". (26)
Sin querer aparece la cuestión de la libertad de los hombres, su capacidad para actuar más allá de las determinaciones, en este caso, las materiales, de las cuales se reitera aqui, algo así como su "ciega" determinabilidad ... . Si bien no es el tema específico ( aunque ¿de qué podemos hablar sin estar aludiendo a la libertad?) cabe agregar que la conciencia, las ideas y las decisiones, también tienen su materialidad, su historia hecha de los sonidos y las letra impresas de las palabras, de la historia de los cuerpos y cerebros en actitud de búsqueda, de cuestionamiento, de crítica (de compasión) o por el contrario, otros cuerpos en actitud de goce y placer también (y decididamente) posibilitados en su goce por infinitas y deliciosas materialidades ... y de la otra gran historia escrita por cuerpos, por seres que encarnan y encarnaron las falencias y los padecimientos por lo que hoy llamamos injusticia.
Resumiendo: estar determinados por nuestro cuerpo y sus necesidades, (no sólo las fisiológicas, sino también las emocionales, sicológicas, intelectuales, etc. todas las cuales precisan también de "algo material", sea una sonrisa y una caricia, sea un libro o una bicicleta, sea un atardecer bucólico en medio del aroma de los azahares con tiempo y capacidad para disfrutarlo), reconocer que reconocer lo material es mucho mas "razonable y probable" que perdernos en infinitas discusiones acerca del "alma" del ser humano, no implica que neguemos las posibilidades (aun más, la inevitabilidad) de una posición propia dentro de la ética universal (para decirlo de alguna manera).
Aceptar que estamos determinados y aceptar a la vez que somos libres, aceptar que lo que sucede es una posibilidad entre infinitas posibilidades y que sin embargo sucede lo único que puede suceder, tener un pensamiento dialéctico.
El crítico de arte y pensador norteamericano F. Jameson, cita así a Marx: "Marx nos insta a realizar lo imposible: a reflexionar sobre este desarrollo de manera positiva y negativa al mismo tiempo; ... alcanzar un modo de pensar que sea capaz de aprehender de manera simultánea los rasgos funestos del capitalismo y su extraordinario y liberador dinamismo, en una misma reflexión, y sin atenuar la fuerza de ninguno de los dos juicios".(27)
Lo que definitivamente es importante es la función o finalidad que deben tener los acuerdos que buscamos entre todos, y por ahora, fundamentalmente en el nivel político: si las leyes, las tradiciones, los estados, están de acuerdo en que la propiedad privada, (y la acumulación inaudita de bienes en pocas manos), son "naturales", "el mejor mecanismo de productividad humana", "la única manera de que cada uno tenga lo que es justo " (para Weber el mercado es un mecanismo de asignación racional que progresivamente racionalizaría la convivencia social, lo que cada uno posee y así las formas de asignación anteriores, como la herencia, la tradición, etc., irían desapareciendo ... aclaremos que esto era lo más positivo que llegó a ver Weber de la sociedad capitalista burocrático, liberal, democrática moderna), etc. etc., como decíamos, si a partir de ese acuerdo general (que dudo devenga de la verdadera "voluntad general") el mundo social se conforma también en concordancia con esas ideas liberales, deberíamos intentar acordar otras cuestiones muy elementales y obvias a las cuales jamás se alude, por lo menos sin conflicto: no se pide que las leyes garanticen a todos el disfrute de un atardecer dorado junto al mar, o la capacidad para apasionarse con la literatura, o que garanticen a todos los niños recién nacidos unos padres tiernos e inteligentes. En realidad se pide un intento sostenido para el logro de ciertas garantías elementales, materiales, referidas a educación y salud. Se pide que las leyes garanticen, o que el estado, como los viejos estados de Bienestar intentaron, "tiendan a", tiendan a, de modo evidente y racional, tiendan a que los bienes materiales se distribuyan equitativamente. En este sentido entendemos que el estado que garantiza la protección de la propiedad privada y que garantiza una tasa de ganacia alta para las empresas privadas no resulta de los mismos principios que ese otro estado, ocupado en algunas formas elementales de bienestar general, es decir, un estado sostenido por una mayoría consciente de que la acumulación no resulta sólo de la astucia humana, sino también y fundamentalmente del trabajo humano.
Equitativamente.
Si empezamos a agregar a este adjetivo premisas, es decir, equitativamente ... si vives en Europa, equitativamete si tus antepasados tuvieron la inteligencia o habilidad de someter a otros pueblos para extraer plusvalía, equitativamente si eres blanco, anglosajón, protestante y profesional (en inglés si eres un Waspp), en fin, equitativamente si te olvidas de que (no importa cuán listo y trabajador seas o te creas), mucho más del 90 por ciento de tus habilidades y de las condiciones que hoy usufructuas para tu sustento y desarrollo, han sido generadas por otras culturas, otras épocas, otros pueblos, otros hombres, sin contar con el dinero contante y sonante y el trabajo de miles de horas que se tomó-robó a las colonias sometidas, deformadas, invadidas y subvertidas violentamente en aras de la propia conveniencia -y no por amor al progreso justamente-. O lo que reciben algunos grupos a partir de los limpios (y millones de hogares sucios de pobreza) mecanismos de la deuda externa o patentes, por ejemplo. Resulta que ahora un grupo de sujetos será el dueño del Genoma Humano, ellos, justamente ellos que llevan adelante su trabajo a partir de cientos de instrumentos y conocimientos que no han desarrollado en absoluto y a los que han tenido, tienen y tendrán libre acceso. Me imagino a los griegos, al actual pueblo griego, cobrando licencia por la lógica aristotélica.
-¡Coyunturas vederes Sancho!
Debemos decidirnos y evitar la progresiva perversión suscitada por la distancia entre los hechos y las palabras, distancia tan típica, por otro lado, de las distintas elites argentinas. La famosa frase ¡Argentinos a las cosas! parece cada vez más utópica, y el día que comencemos a hacernos cargo de las cosas, de lo concreto, a no disfrazar más la realidad, a deducir la verdad, no desde la intención de las palabras, sino desde la evidencia empírica, ese día, reconociéndonos dependientes, empezaremos a andar otro camino.
O decimos que somos equitativos por elección y convicción y de manera universal, o decimos que somos equitativos en algunos lugares, con algunas personas y en determinadas situaciones (por ejemplo cuando ser equitativos no afecta la tasa de ganancia). Sin dudas las respuestas acerca de una tendencia inherente al mundo democrático que va en la dirección de la justicia social y que cual luz iría alcanzando a todos los países y clases sociales del mundo, esa pretensión universal y atractiva de la propuesta democrática ha sido erradicada hasta del discurso más demagógico. Nadie lo creería ya. La comprensión de que hay algo que no funciona se generaliza, la sensación de que alguien nos está sacando algo todos los días es comentario casi cotidiano entre las personas. El barco hace agua y apenas se vislumbra la nueva ingeniería.
Si partimos de la acumulación de los saberes humanos y de la riqueza generada por el trabajo de otras sociedades, esta situación real junto a la formación y consolidación de los Estados modernos, declaración de constituciones y cartas de derechos humanos varios, aceptación de un sistema político democrático, y el desarrollo fabuloso de las ciencias y tecnologías con su creciente racionalidad, podemos resumir que hay una poderosa contradicción en nuestro sistema occidental moderno y creemos que bien podría ser Internet el comienzo de su develamiento, como representante material e ideológico de esa contradicción y de esa acumulación.
¿Cuál puede ser el valor de una equidad que se levanta post hoc pero a la cual declaro natural?. Por algún factor geográfico o genético "x", yo fabrico una lanza antes que tu, luego te apunto al pecho y te digo -esto es mío. Luego empezamos (mejorando siempre nuestra lanza, entre otras cosas, por la posibilidad que da el ocio y las riquezas que acumulo y que son producto del trabajo ajeno, que yo o mi grupo no realizamos) a elaborar la idea de que la propiedad privada es natural, esencial y bla, bla, bla. Cuando se hace evidente que las leyes, las ideas y la cultura humana en general no son tan "naturales" como creíamos, es el momento de madurez de un valor que instaura una nueva legalidad: la racionalidad torna todo aceptable.
No estamos negando la "legalidad" de este procedimiento, ni discutimos aquí el derecho o no sobre la propiedad privada, en realidad, proceder por la fuerza, sin dudas ha sido "el" procedimiento por excelencia de toda la historia humana hasta la fecha, pero ¿no estamos acaso en esa época de racionalidad y diálogo? y esa racionalidad y diálogo ¿es un lujo que se pueden dar solo los que vienen apropiándose de la riqueza que miles de infelices han generado en todo el mundo los últimos tres siglos y aun desde mucho antes?, para incrementar un poco más el tono moral: ¿quiénes son ellos para decidir que es más importante mirar por un microscopio que cualquier otra cosa?, ¿cómo? ¿que el mercado es el que ciega y racionalmente lo decide?, y si el mercado es tan ciego y racional ¿por qué no hay un solo día en los últimos siglos sin leyes de protección a la producción y al intercambio?
Con respecto a creer que los posibles cambios sociales aún se puedan asociar a una crítica moral, (como quizás se pudo en tiempos pasados), las siguientes palabras de Fredric Jameson nos parecen más lúcidas que cualquier opinión que podamos dar :
"Mientras tanto, a los grupos políticos que tratan de intervenir activamente en la historia y modificar su pasividad actual ( ... ) tiene que resultarles deplorable una forma cultural y de adicción a la imagen que, mediante la transformación de espejismos visuales, estereotipos o textos del pasado, elimina efectivamente todo sentido práctico del futuro y del proyecto colectivo, con lo que la reflexión sobre el camino futuro se limita a fantasías sobre catástrofes y cataclismos inevitables que abarcan desde visiones de "terrorismos" hasta el temor al cáncer del individuo. Sin embargo, si se considera al posmodernismo como un fenómeno histórico, el intento de conceptualizarlo en términos de juicios morales o moralizantes tiene que ser considerado, de una vez por todas, como un error de categorización".(28)
Creo que hemos recorrido un camino, (un camino que inicia y recorre el joven Marx decididamente) que nos enseña a invocar menos los valores morales a la hora de analizar los problemas sociales, y en cambio propone utilizar la herramienta moderna por excelencia, -la razón-.
¿No será que la diferencia más grande entre el primer mundo y el tercero no es "una tradición", "cierta legislación fantástica", "un estilo democrático que hace las maravillas de los ciudadanos", sino más bien que la diferencia fundamental (como armonía versus no armonía, soluciones sociales vs. problemas sociales) estaría dada por esa canilla abierta de riqueza que implicó el dominio del entero planeta? ¿No son la modernidad y la racionalidad, justamente ese momento en el que los males que aquejan más profundamente al hombre se pueden resolver técnica y materialmente? ¿No es eso lo que hace el primer mundo, más allá de todos los discursos ad hoc?
Se cruza por mi cabeza la frase, "al César lo que es del César", y digo "al hombre lo que es del hombre", ¿de qué hombre? de todos, ¿cómo? ya veremos, tarea nada fácil, pero que es imposible si parto fáctica y teóricamente del a priori del saqueo y de la acumulación ... ¡cómo algo natural!, ¡como algo racional!
No es racional el hecho de tener que escuchar millones de legitimaciones que quieren ocultar este proceder que, lo sabemos bien, se "autolegitima", quiero decir, la fuerza material no necesita votos. Pero el encantador espíritu racional se dio el lujo de inventar el discurso democrático, racional, liberal, y ahora hay que hacerse cargo también de las palabras: Si somos democráticos, si somos racionales, primero sácame la lanza del pecho. Un ejemplo burdo sería observar que más allá de la racionalidad de la leyes internacionales estas se mueven al vaivén de las conveniencias, o reconocer que la cantidad de contaminantes ambientales (¡y emocionales!) que genera ese estilo de vida, -que yo no disfruto- son otra espada de Damocles pendiendo sobre la cabeza de mis hijos.
En su ensayo "Ciencia y tecnología como ideología", uno de los pensadores contemporáneos más leídos sobre estas cuestiones, Jürgen Habermas, escribe:
"Hoy la dominación se perpetúa y amplía no sólo por medio de la tecnología, sino como tecnología; y ésta proporciona la gran legitimación a un poder político expansivo que engulle todos los ámbitos de la cultura. En este universo la tecnología proporciona también la gran racionalización de la falta de libertad del hombre y demuestra la imposibilidad técnica de la realización de la autonomía, de la capacidad de decisión sobre la propia vida. Pues esta ausencia de libertad no aparece ni como irracional ni como política, sino más bien, como sometimiento a un aparato técnico que hace más cómoda la vida y eleva la productividad del trabajo ".(29)
Sobre la racionalidad moderna, Habermas cita: "Max Weber introduce el concepto de racionalidad para definir la forma de la actividad económica capitalista, del tráfico social regido por el derecho privado burgués y de la dominación burocrática. Racionalización significa en primer lugar la ampliación de los ámbitos sociales que quedan sometidos a los criterios de la decisión racional. (...) La racionalización de Weber no es solamente un proceso a largo plazo de mutación de la estructuras sociales, sino a la vez racionalización en el sentido de Freud: el verdadero motivo, el mantenimiento del dominio objetivamente caduco, queda oculto por la invocación de imperativos técnicos. Esta apelación a imperativos técnicos, sólo es posible por que la racionalidad de la ciencia y de la técnica, ya son por su propio escencia una racionalidad del disponer, una racionalidad del dominio."(30)
Habermas alude al poderío material y técnico moderno de la siguiente manera: "Baste referirse al hecho de que hasta hace unos trescientos años ningún gran sistema social logró producir más que el equivalente de, a lo sumo, 200 dólares per cápita y año".
Actualmente un país que genera menos de dos mil dólares per cápita al año, no puede resolver problemas escenciales, es decir la mayoría de los países del mundo. Habría que preguntarse, o saber "técnicamente" por qué es esto así, es decir, por qué con el equivalente de dosccientos dólares el hombre antes vivía y ahora con diez veces más no es facil ni siquiera tener agua potable.
Con respecto a los veintemil dólares per cápita por año de algunos países industrializados (algunos producen aún más), habría que ver la historia de esa fortuna, algo así como preguntarse por la productividad (maravillosa) del príncipe Carlos de Inglaterra, (sin querer promover simplificaciones, tan solo promover el pensamiento crítico, o la imaginación).
Habermas explica que:
" ...Las debilidades del modelo tecnocrático saltan a a la vista. Por una parte se supone que el progreso técnico, de manera inmanente o intrínseca, produce su propia expansión (modelo tecnocrático) y va ganando terreno a lo que antes se decidía desde lo político (modelo decisionista)", pero Habermas advierte que ese carácter "autónomo" que le concedemos a lo técnico, se debe sólo a la opacidad y falta de reflexión sobre los intereses sociales que operan sobre él.
Este alemán plantea una interrelación funcional entre técnica y valores: "Pero si los llamados valores pierden a la larga su conexión con una satisfacción técnicamente adecuada de necesidades reales, se tornan afuncionales y caducan como ideologías; y al revés, con nuevas técnicas, a partir de la transformación de las tramas de intereses pueden surgir nuevos sistemas de valores".
Según estas palabras, en definitiva siempre estaría surgiendo un nuevo sistema de valores y sus consecuentes transformaciones técnicas ... y viceversa. Habermas plantea permanentemente la necesidad de una "reflexión liberadora" que incluya bajo su potestad a los saberes técnicos, (y no al revés como denuncia sucede, donde la racionalidad técnica impondría su "modus operandi" al mundo político y de decisiones humanas), cree posible y necesario una comunicación recíproca entre los especialistas, los políticos y la sociedad en general.
El pensamiento Habermasiano se inscribe dentro de las más tenaces críticas al actual sistema político y de producción, si bien en muchas de sus afirmaciones nos parece encontrar el fantasma Hegeliano del espíritu, y un espíritu moral que encamina a la materia.
Por nuestra parte y en contradicción con un planteo que sustenta, de alguna manera, valores morales (como pretendemos en este trabajo), somos más pragmáticos (e ignorantes, sin dudas) que algunos pensadores alemanes y sacamos conclusiones de temas más cercanos a lo cotidiano:
Cuando estoy en un supermercado (supermercado de un grupo multinacional, ergo, plata para ellos, sueldo de 200 pesos para mis hijos y vecinos) y en las cajas para pagar veo un ojo electrónico que lee esas rayitas negras que sobre cada producto que compramos hay, y las traduce al precio para hacer la cuenta, me digo: -si los hombres pueden hacer estos artefactos asombrosos, en realidad también podrían hacer mucho más de lo que parece respecto a otro tipo de problemas, (los sociales), cuya extensión y gravedad, gracias a la globalización, no se detiene.
Los resultados serían bien otros si se pusiera -para esa temática- nada más que la mitad de esmero y recursos de lo que se puso en enviar al espacio y luego recuperar con vida a los tres astronautas de la nave Apolo Xlll o si pusieran la mitad del entusiasmo y recursos que se emplearon simplemente en hacer la película Apolo XIII. La misma sensación se tiene cuando vemos el film "La caja de Cristal", que relata la historia de la fabricación de la bomba atómica por parte del Gobierno de EE.UU. Los veinte cerebros más lúcidos de la ciencia encerrados en Palo Alto, con un tiempo límite y con todos los recursos necesarios. Ya todos conocemos los resultados de esa histórica "concentración".
No se dispone de recursos ni de entusiasmo, y si bien no es fácil deslindar "responsabilidades", es presumible que el "estilo moderno" de vida y sus disfusiones, tienen mucho que ver con los cata